El director de teatro Alberto Sarraín nos escribió este comentario digno de publicación. Allí va

Esta crónica es para que los que están lejos se mantengan al tanto y los que están cerca no dejen de ir a verla. La obra estará en escena tres semanas en Teatro en Miami Studio del 2500 SW 8 St, el teatro de Sandra y Ernesto. Ya hoy sábado termina la primera semana o sea que sólo quedan cuatro funciones más porque no hay función los domingos. Anoche fui al estreno de Galiano 108 en el teatro de Sandra y Ernesto. Estrenaron una versión de José González de la obra Ancestros clásicos de Tomás González que se llama Elektra, la danza de la muerte. Un trabajo de actuación poderoso; virtuoso, lleno de energía y detalles, que transita por diferentes estéticas, analogías y juegos metafóricos. Vivian, es una actriz extraordinaria dispone de un gran espectro de recursos internos, un cuerpo entrenado y a su disposición y una fuerza visceral. La escenografía y de Jorge Noa y Pedro Balmaseda, bella, funcional, sugerente, practicable a disposición del espectáculo, pero haciéndolo brillar. El vestuario fue punto y aparte. Un derroche de imaginación y buen gusto que permite a la actriz transitar por distintos personajes de manera fácil, fluida. Tendría que mencionarles de manera muy especial, los tocados, cada corona, cada velo, cada sombrero competía por la belleza absoluta y dudo que alguno ganara porque todos eran igualmente deslumbrantes. Yo, sin embargo, me quedaría con el tocado de Clitemnestra, regio (en el sentido de reinado y no como adjetivo de lo hiperbólico), expresivo, él solo, puede identificar el personaje. Las luces de Carlos Repilados, venciendo el "minimalismo técnico" de la sala, saltan para guiar al ojo de manera mágica a la acción, al gesto más importante. Una noche poderosa, de vuelta a lo primigeniamente teatral. Allí estaban: Isabel Moreno, Carlos Díaz, Ever Chávez, Carlos Repilado, Jorge Noa, Pedro Balmaseda y un grupo importante de gente del medio teatral miamense. Aquí les va esta crónica para que estén al tanto. Un abrazo a todos Alberto Sarraín.