viernes, octubre 01, 2010


La nueva cara del teatro de Miami












Por: Yosvhani Medina
El teatro hispano de Miami ha acelerado su producción en este 2010 para alcanzar un ritmo endiablado. La noticia más sorprendente es que hay un líder nuevo, un espacio donde se produce teatro del bueno, donde se traen espectáculos del extranjero y se genera dinero. “El bar”, situado en la famosa calle Coral Way de Miami, ha funcionado a taquilla cerrada durante casi todo el año. Bajo la dirección del actor colombiano Leandro Fernández y la productora Ángela María Osorio, y con Manuel Mendoza como director de teatro titular, las producciones de pequeño formato de “El bar” tienen una eficacia infalible y una fuerza de choque inigualable, convocando a actores y dramaturgos de nivel internacional como la puertorriqueña Marisol Calero, la colombiana Marisol Correa o las venezolanas Jeannette Lehr e Indira Páez. Por su parte, Havanafama renació como el Ave Fénix en febrero y plantó un legendario IX Festival Latinoamericano del Monólogo, donde se presentaron más de una veintena de unipersonales. El Festival sirvió de inspiración a muchos creadores e intérpretes, que comprendieron que hacer buen teatro y llenar salas podía ser algo compatible.


La llegada a Havanafama del dramaturgo y director Eddy Díaz Souza y de la actriz Belkis Proenza multiplicó las lecturas dramatizadas y los estrenos, apostando por las comedias y espectáculos populares, sencillos y de buena factura: (“Operativo vagabundo”, de Julie de Grandy; “Elegía para un travesti” de Oscar Reconco, “El solar de la palangana de oro”, de Raúl de Cárdenas), seduciendo a un público cada vez más heterogéneo. Por otro lado, Teatro en Miami Estudio, en la temporada de su tercer cumpleaños, abrió con “Al horizonte no se llega en una barca de papel”, escrita y dirigida por Ernesto García, un poema dramático denso y lírico, que encontró su público desde el estreno. Le siguió “Oda a la tortura”, también escrita y dirigida por García, que repitió y multiplicó su éxito de crítica y público, impactando el paisaje teatral de la ciudad. El año había sido abierto por la mano precisa y versátil de un Rolando Moreno que propuso una versión cubanizada de “Un tranvía llamado deseo”, de Tennessee Williams, llena de intensidad y poesía escénica. “La última parada” insinuó el formidable año en el que se enfrascaría el más activo de los directores históricos de la ciudad: su triunfo CON “Frijoles colorados”, de Cristina Rebull, protagonizada por la propia autora y el gran actor cubano Jorge Hernández, ha sido un suceso lógico en la línea de progresión del creador.


El tercer estreno del año de Rolando Moreno (“Alguien quiere decir una oración”, del dramaturgo cubano José Abreu Felippe) ya se anuncia para el TEMFest, el festival que Teatro en Miami Estudio acaba de crear, y que se vislumbra como uno de los momentos cumbres de la temporada teatral, donde también están programados directores de la talla de Miguel Ponce, líder de la Compañía Nuevo Teatro 66, que regresa con una versión de Marat-Sade, de Peter Weiss; José González, importante director, líder de la compañía Galiano 108; que presentará uno de los unipersonales más impactantes de la escena cubana de la pasada década: “Santa Cecilia”, de Abilio Estévez, interpretado por Vivian Acosta.


En la programación también sobresalen dos producciones ligadas a Teatro Abanico: “Tirando las cartas”, del insigne dramaturgo Matías Montes Huidobro, dirigida por Mauricio Rentería y “Stories from the Sidewalk”, espectáculo de danza contemporánea dirigido por Belma Suazo, líder de Free Soul Dance Company. No podía faltar el nuevo estreno de Juan Roca, el director de Havanafama: “Puerto de Coral”, de Mikel Chávez.

El Festival Internacional de Teatro de Miami, dirigido por Mario Ernesto Sánchez, exhibió una muestra escénica de nivel mundial, donde la compañía anfitriona presentó “Por las tierras de Colón”, del mexicano Guillermo Schmidhuber, y Teatro Prometeo impresionó con “Filo al fuego”, de Oliver Mayer, dirigido por Joann Maria Yarrow, quien se perfila desde ya como una lógica heredera de las glorias de Teatro Avante. Otros creadores han marcado con su garra la escena de Miami en esta temporada: la actriz, dramaturgo y directora cubana Yvonne López Arenal plantó una sublime “La noche de Eva”, que obtuvo un premio en New York antes de cautivar al público de Miami.

El director Alberto Sarraín, sacudió marzo con su antológico “Talco”, de Abel González Melo, generando la mayor cantidad de artículos y críticas dedicados a una obra de teatro en esta temporada. Un momento muy especial ha sido el regreso a los escenarios de la diva cubana Rosario Suárez, quien sorprendió al interpretar con su voz en “La última función”, dirigida por Lilliam Vega, y producida por Nobarte, otra nueva empresa productora de espectáculos teatrales, nacida en Miami este 2010, comandada por los creadores Jorge Noa y Pedro Balmaseda. La presencia de Rosario Suárez “Charín” en la escena de Miami es un plus que distingue y valoriza, que inspira e impulsa la dinámica creativa que se ha desarrollado en la ciudad en esta temporada.

Insoslayable el éxito de “Hombres en fin”, del pertinaz director, productor y dramaturgo panameño César Mite, que a fuerza de humor y perseverancia logró que su espectáculo se quedara más de diez semanas en cartelera. Otros productores independientes también están haciéndose su espacio: la Sociedad Actoral Hispanoamericana, liderada por el actor y productor puertorriqueño Miguel Sahid, se ha declarado una compañía itinerante y, después de haber concebido “¡Lorca… vive!”, espectáculo de poesía, música y cante basado en la obra poética de Lorca, estrenará próximamente un show con una treintena de performers, que por el momento se ensaya en total discreción. El productor, actor y director Fabián de Cárdenas (quien se distinguió en el 2009 al producir “La Gaviota” de Chejov) ha anunciado el próximo estreno de su compañía Dream Theatre Productions: “Marea roja”, del dramaturgo Juan C. Sánchez, nominado al prestigioso Premio Carbonell en el 2007, con las actuaciones de Beatriz Montanez, Jorge Armando Cárdenas y el propio Fabián.


El histórico Teatro 8 continúa con su ritmo vertiginoso de creación de obras comerciales internacionales, ahora está presentando “Amistad” (versión de “Cloaca”, de la mundialmente conocida Maria Goos, que fue una obra de teatro antes de ser llevada al cine por el holandés Willem van de Sande Bakhuyzen, y ahora aparece adaptada por Marcos Casanova) con una pléyade de grandes actores que defenderán un teatro tradicionalmente bien formateado, que goza de los favores de un público que los sigue desde hace más de veinte años. Otros espacios se han abierto este año: “Cirko Teatro”, dirigido por Jessica Álvarez Diéguez y Alejandro Vales, se lanzó con un Festival de teatro argentino que tuvo éxito, y no solamente dentro de la comunidad sudamericana. “Cirko teatro” se presentó en su Festival con “Destino de dos cosas o tres”, del gran dramaturgo contemporáneo Rafael Spregelburd, reponiendo también “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza, uno de los espectáculos exitosos del 2009 en Miami.


El binomio Franklin A. Blanco y Yoshvani Medina ha estado muy activo este año, al crear un nuevo espacio: ArtSpoken Performing Arts Center, y producir cuatro obras: “Probation”, del propio Medina; “Pequeños crímenes conyugales”, de Eric Emmanuel Schmitt, Premio Goncourt 2010; “Los dictados del fuego”, de Ulises Cala; y “Sinfonía en Do Mayor (y La menor)”, también de Medina; este último espectáculo, defendido por los actores Rosalinda Rodríguez, Carlos Garín, Valentina Villamizar y Nury Flores, es esperado en diciembre del lado de Broadway, en New York, lo que marcaría un paso importante en la expansión del teatro de Miami. ArtSpoken Performing Arts Center también ha propiciado la emersión de nuevos talentos, en su espectáculo de monólogos “Tómatelo personal”, abierto a todos los actores; y ha sabido mantener en cartelera por más de diez semanas un espectáculo sorprendente e interactivo: “Esta noche se improvisa”. Por supuesto que esto no es todo lo que ha pasado en Miami en este 2010 en lo que a teatro se refiere, pero es una prueba de que el ejército de creadores escénicos se ha pertrechado de nuevos dramaturgos, directores, actores y productores, que vienen a insuflar un aire renovador y un ritmo vertiginoso a la escena en español de los Estados Unidos.

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