Sinfonía en Do mayor (y La menor)
“Y el premio al mejor dramaturgo del año es para”...
El teatro no es el atletismo, es imposible determinar quién es el dramaturgo más grande de todos los tiempos. Los franceses se apurarán a decir que Molière, los ingleses sonreirán y susurrarán Shakespeare, los escandinavos con su laconismo habitual dirán Strindberg, los italianos que Goldoni, los españoles que Lorca, los rusos que Chejov. Igual ocurre con las obras: quizás la mejor obra francesa de todos los tiempos no la escribió Molière, sino Edmond de Rostand; la mejor escandinava quizás no sea de Strindberg, sino de Ibsen. Y la mejor obra italiana quizá sea de Pirandello y no de Goldoni. Y la española de Calderón de la Barca y no de Lorca, quizás. Y la mejor rusa no sea de Chejov, aunque lo dudáramos. Ni la mejor inglesa de Shakespeare, aunque lo juremos. Lo cierto es que estamos en la tercera semana de “Sinfonía en Do mayor (y La menor)”, en el ArtSpoken Performing Arts Center de Miami, y la obra tiene tal impacto en el público que cabe preguntarse: “¿qué lugar merece la dramaturgia de Miami en el paisaje teatral de nuestra época? Seguramente el teatro de Miami no tiene edad ni palmarés para ser el mejor de todos los tiempos, y de todas maneras el teatro no es el atletismo, pero algo salta a la vista: hay una dramaturgia que se está escribiendo en Miami que encuentra e impacta cada vez más su público. Lo curioso de Miami es que está produciendo más que nunca un teatro escrito aquí y ahora, y eso pudiera convertirlo en una plaza contemporánea de referencia. El teatro no es el atletismo, es imposible determinar quién es el dramaturgo más grande de todos los tiempos, lo que es innegable, es que el teatro de Miami se ha puesto a hablar en un gran coro de dramaturgos (y no por la pluma de dos o tres iluminados), de temas grandes con grandes frases, porque su lirismo y su violencia van de la mano en una danza sutil, llena de belleza, deseo e ímpetu. Porque los de aquí también saben matar como los dramaturgos ingleses. Y amar como los franceses. Y odiar como los rusos. Y hacer y deshacer el amor como los italianos. Y retener su vicio hasta llegar al crimen, como los escandinavos. El teatro de Miami puede dar un suspiro de alivio, en los próximos veinte años habrá continuidad para los grandes dramaturgos de esta tierra, que un día fueron jóvenes, y hoy lo siguen siendo por obra y gracia de su talento.
Renata Souza (Nury Flores) acaba de ganar un importante premio cinematográfico, sube a escena a recoger su premio y las palabras que dirá servirán de hilo conductor de la obra. Franco More (Carlos Garín) es un gran actor de telenovelas y profesor de teatro que prepara los aprendices de intérpretes que quieren dar el salto al cine. Los cursos de Franco son famosos y caros. Lucía (Rosalinda Rodríguez), 36 años, inscribe a su hija Brisa (Valentina Villamizar), 17 años, en la clase de Franco More, sin prever que ambas van a quedar fascinadas con el famoso profesor. Franco decide que Brisa actuará la escena del suicidio de Julieta, en la conocida tragedia de Shakespeare. El trabajo perturbará de manera extrema la personalidad de la joven. Por su parte, la relación entre Franco y Lucía, tomará matices de una intensidad erótica inquietante. La rivalidad entre madre e hija, las frustraciones inherentes al oficio de actor, el incesto y la corrupción de menores son algunos de los ingredientes de esta obra de contenido altamente explosivo, que tiene una progresión dramática estremecedora, un suspenso insoportable y un final electrizante. Las obras de teatro de Yoshvani Medina han sido publicadas y escenificadas en Europa, Estados Unidos y el Caribe, siendo traducidas a varios idiomas.

"Sinfonía en Do Mayor (y La menor)"
ArtSpoken Performing Arts Center de Miami,
Viernes y sábados a las 8 y 30 pm y domingos a las 5 pm.
Hasta el 10 de octubre del 2010
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