miércoles, julio 28, 2010


La escena de Miami...


Se viste de Blanco

El 6 de agosto ArtSpoken Performing Arts Center estrena la nueva puesta en escena “Los dictados de fuego”, pieza en un acto, original de Ulises Cala, con las actuaciones de Adela Romero y Sandra Martínez, bajo la dirección Yoshvani Medina. Razón de sobra para hablar del productor que hace posible este nuevo estreno de la sala ArtSpoken: Franklin A. Blanco quien es, seguramente, el benefactor más importante de la escena teatral de Miami. Allí va



Su debut como productor fue en mayo del 2009, con la obra “Pecado mortal”, de Wilson Blass, protagonizada por el conocido actor mexicano Paulo Quevedo, un espectáculo de suntuosa escenografía, con un texto altamente explosivo, que desgraciadamente no pasó de su noche de avant-premiere, en el “Byron Theatre”, de Miami Beach. Franklin Blanco, lejos de amilanarse, tiró las lecciones correspondientes de esta zancadilla, y se tomó su tiempo para la próxima aventura. No tuvo que esperar mucho, unos meses después el actor y director Tony Acevedo, la noche de la conferencia de prensa de su obra “Rocío no habita en el olvido”, le presentó a Yoshvani Medina. La corriente pasó entre los dos hombres: Yoshvani hallaba en Franklin el abogado de experiencia que buscaba financiar y producir espectáculos de gran calidad, con actores de primer orden; Franklin encontraba en Yoshvani un creador prolífico, con un universo sublime y encabritado. Enseguida nació la empresa White Apple Tree, presidida por Franklin y dirigida artísticamente por Yoshvani, que dio a luz su ópera prima: “Probation”. El legado de “Probation” sólo podrá calcularse con el tiempo, la controversia creada por la obra ha sido tan ríspida, que vale más guardar distancia y analizarla una vez que haya terminado la temporada. Lo que es innegable es que la obra atrajo un público heterogéneo, que se lanzó a opinar sin reservas sobre un tema de gran actualidad. “Probation” terminó sus presentaciones a finales de febrero y ya en marzo Franklin Blanco tenía comprado los derechos de autor de “Pequeños Crímenes Conyugales”, una de las obras más importantes de la escena contemporánea europea. La apuesta no podía ser más interesante: hacer el estreno en Estados Unidos de una obra insigne de Eric-Emmanuel Schmitt, dramaturgo francés de referencia, traducida por Yoshvani Medina, quien le imprimiría lirismo e intensidad al libreto, y actuada por dos de los mejores intérpretes de nuestra escena: la bella Ivette Viñas, que acababa de trabajar con Magdiel Aspillaga en la película “Neuralgia” y el uruguayo-argentino Gualberto González, que venía de triunfar con “El Acompañamiento”, esa joya dramática de Carlos Gorostiza.
El destino le daría la razón a la apuesta de Franklin Blanco: en un increíble concurso de circunstancias, el abogado financiaría la apertura de una sala para poner la obra y recibiría la noticia de que Eric-Emmanuel Schmitt había sido galardonado con el Premio Goncourt 2010, el máximo galardón de las letras francesas. Mientras “ArtSpoken” se abría al mundo con “Pequeños Crímenes Conyugales”, Franklin pagaba el precio de estos meses de hiperactividad creativa, su salud lo obligó a estar menos presente en el proscenio de la escena de Miami, un lugar en el que, de todas maneras, no se siente a gusto. Su lugar es del lado de la creación, en el fantástico ámbito de su casa, donde acoge sin protocolo los equipos que actuarán en sus obras, antes de abrirle las puertas de sus proyectos. El productor no se pierde un segundo de los castings ni de los trabajos de mesa de “Probation”, “Pequeños Crímenes Conyugales” y “Los dictados del fuego”, ésa es su recompensa: saberse parte activa de un proceso y no parecerse a un tipo que se divierte jugando al teatro. Franklin Blanco produce y apoya la creación teatral contemporánea por amor y por actitud, su escala personal de valores es un jeroglífico indescifrable para el interesado, el usurero o el oportunista. Su nuevo proyecto “Los dictados del fuego” lleva implícito un poco de las obras que ha producido: una vez más el elenco es de primer nivel, con una actriz en estado de gracia, la venezolana Adela Romero, que al decir del propio director Yoshvani Medina “está de Oscar”; y la reina de belleza Sandra Martínez, también venezolana, que después de haber trabajado en cine y telenovelas, debuta en la gran escena. Franklin Blanco es una verdadera locomotora lanzada a toda velocidad sobre el raíl de la escena de Miami: en los próximos tres meses producirá tres obras de Yoshvani Medina, “que es un dramaturgo que todo el mundo conoce pero que nadie sabe quién es”. Después de “Los dictados del fuego”, subirá a escena en septiembre “Sinfonía en Do Mayor (y una menor)”, cuyo libro saldrá en Francia, publicado por las Ediciones Nolean, al mismo tiempo que su estreno en Estados Unidos; la obra será protagonizada por el conocido actor Carlos Garín. En octubre será el turno de “Suicídame”, una conmovedora “dramedia”, como la suele llamar su escritor, una historia de amor entre un muchacho que se disfraza de mujer y una mujer que se disfraza de muchacho, que triunfara en el Festival de Aviñón hace algunos años y que nunca ha sido escenificada en español. Y para noviembre, Franklin nos reserva el estreno mundial de “Merde!”, la obra más premiada, más traducida y más aclamada de Yoshvani Medina, una historia en la que tres hermanos deciden firmar un seguro de vida y después se citan para decidir el que deberá “sacrificarse” para que los otros cobren el dinero, otra dramedia eficaz y conmovedora. Al producir siete obras de teatro de factura exquisita en el espacio de dieciséis meses, Franklin Blanco se convierte en el productor teatral de referencia en Miami, aunque su modestia y su desinterés por lo frívolo y lo anecdótico le impidan reconocerlo.

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