Con correcciones y nuevos prólogos
Jaime Bayly y Alfaguara
lanzan obras claves

Con respecto a las modificaciones de “Fue ayer y no me acuerdo" comenta: "Sería inexacto decir que metí tijera a la versión original; la verdad es que la cercené con un hacha y lo poco que quedó en pie es lo que, con suerte, si tienen paciencia y compasión, leerán enseguida".

Con respecto a "Los últimos días de La Prensa” Jaime dice: "Es eso mismo. Yo no elegí vivir con mis abuelos maternos en 1980 y 1981 y tampoco elegí trabajar en el diario La Prensa cuando aún no había cumplido quince años. La suma de ésos dos hechos azarosos (o debidos a la voluntad de mi madre) me dejó en la memoria unos personajes y unas atmósferas que años después intenté recrear en esta novela".
Con su corrosivo sentido del humor recuerda que "Yo amo a mi mami": "No sólo fracasé en el empeño de contar los años de mi niñez, pues terminé inventándome una que me pareció más propicia o divertida; también fracasé en el ingenuo propósito de que esta novela le gustase a mi madre y que ella fuese capaz de leerla sin angustias ni sobresaltos. No le gustó nada y dejó de leerla porque, según me contó, estaba llena de mentiras y falsedades". Con Alfaguara, Jaime Bayly publicó "Los amigos que perdí", y recientemente "El cojo y el loco", la primera de sus novelas en la que parece estar ausente cualquier alter ego. Según voceros de la entidad editorial más adelante se lanzarán otros títulos bajo la "Colección Jaime Bayly".
Jaime Bayly y Alfaguara
lanzan obras claves

La editora española Alfaguara lanzó recientemente la reedición de "No se lo digas a nadie", "Fue ayer y no me acuerdo", "Los últimos días de La Prensa" y "Yo amo a mi mami", cuatro de las más populares novelas del escritor peruano Jaime Bayly. Desde hace unos días los seguidores del popular escritor y periodista inca se deleitarán con las correcciones y los nuevos prólogos escritos por el autor durante el mes de enero. Sobre las reediciones de "No se lo digas a nadie", el autor dice: “Hoy no podría escribir esta novela, pero hace quince años o más no pude dejar de escribirla. Ésta era la novela que, para bien o para mal, me sentía urgido, desesperado por escribir. Si algo salva a esta novela, me parece, es que al menos fui fiel a mis demonios literarios, a mis fantasmas y obsesiones, a los temas más o menos sórdidos que azuzaban mi imaginación y hacían impostergable la tarea de volcarlos en una ficción".


Con respecto a "Los últimos días de La Prensa” Jaime dice: "Es eso mismo. Yo no elegí vivir con mis abuelos maternos en 1980 y 1981 y tampoco elegí trabajar en el diario La Prensa cuando aún no había cumplido quince años. La suma de ésos dos hechos azarosos (o debidos a la voluntad de mi madre) me dejó en la memoria unos personajes y unas atmósferas que años después intenté recrear en esta novela".

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