De Alejandro Depás a Máshenka La Dura

Nunca nos cansaremos de escribir sobre él. Actor de amplia trayectoria Juan David Ferrer siempre sorprenderá al público por su solidez en cuanto a su labor como actor. Sin duda “Juanda”, como cariñosamente lo llaman sus amigos, pisa el escenario y con el temple que lo caracteriza se desdobla en el personaje al cual tiene que dar vida como nos demostró con Alejandro Depás en Chamaco y ahora con Máshenka La Dura en la puesta en escena Talco, original de Abel González Melo y bajo la dirección del maestro Alberto Sarraín. Dos personajes diametralmente opuestos interpretados por un solo actor que en el escenario se transforma en un camaleón humano de la actuación. Precisamente para que nos cuente brevemente su nueva experiencia Miami en Escena charló con Juan David Ferrer. Allí va

Si, Rosana, ha sido un trabajo agotador. Es un personaje extremo, con una marcada disfunción emocional, un sobreviviente de su propia guerra y una víctima de las circunstancias sociales que lo condicionan. Nadie sabe como se llama este hombre, de donde viene, cual es su historia; él se ha encargado de borrar esa historia, se ha reinventado a sí mismo y asume su máscara como su verdadera naturaleza. Ahí está mi caballo de batalla, el reto mayor que impone Mashenka La Dura: crear un personaje que todo el tiempo está interpretando su propio personaje y que es capaz de llegar a extremos insospechados en un ser humano para defenderlo. Súmale el travestismo, con todo lo que ello implica y te darás cuenta de que hay mucho trabajo por hacer.

Ambos son igual de meticulosos y preciosistas con su obra. Comparten el mismo amor por el Teatro, el mismo compromiso con él, la misma maestría para poner el acento en lo que pocos quieren ver, pero esta ahí delante de nuestros ojos. Creo que son valientes y sabios; se complementan muy bien. Abel crea sus obras con una crudeza que siempre te hace pensar más allá, reestructura lo social a través de lo individual. Alberto, con su vocación y profesión de psicólogo, pone en cada una de sus obras la profundidad, la intensidad que estas exigen y respeta al autor hasta el detalle. El proceso creativo con ellos resulta arduo y difícil; pero sumamente enriquecedor no solo para los actores, sino para todo el equipo de trabajo.

¡Talco no me sedujo para nada! Al menos, no como actor. Me resulto desde la primera lectura, una obra intensa, descarnada, muy bien escrita; los diálogos, la estructura, los personajes, todo me gusto, pero siempre dije que era para otro actor, otro tipo de actor. Alberto y Abel insistieron en que debía hacerla y me entusiasmaron poco a poco. Fue una encerrona que hoy agradezco, ambos confiaron en mí cuando ni yo mismo confiaba. He trabajado muy duro en esto, ahora toca al público subir o bajar el pulgar.
`Talco' en el Teatro Abanico, 3138 Commodore Plaza. Funciones: viernes y sábados 8:30 p.m. y domingos a las 6 p.m. Reservaciones: (305) 448-1105 y talcoenabanico@gmail.com. No apta para menores de 18 años.
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