Con ocasión del estreno de Talco
Dramaturgo Abel González Melo:
Dramaturgo Abel González Melo:
“El sexo es la matriz de muchas cosas”
Después estrenar exitosamente su obra de teatro Chamaco en el Sur de la Florida, Abel González Melo hace lo propio con Talco, una pieza llena de optimismo y de ganas de vivir que se exhibe en el Teatro Abanico de Coconut Grove y que cuenta con igual aceptación y acogida de parte del público hispano de Miami. Dramaturgo, crítico, poeta, narrador y Licenciado en Teatrología, González Melo es en la actualidad uno de los jóvenes autores cubanos más sobresalientes y destacados de la escena teatral internacional. El joven dramaturgo cuenta con una vasta producción literaria la cual incluye Vendré mañana a despedirte estrenada como parte del International Play Festival de la Universidad del Norte de Ohio en el 2004 y en el 2005 Nevada participó en la Residencia Internacional del Royal Court Theatre en Londres, Reino Unido. Su obra dramática incluye además El hábito y la virtud y Adentro. Ha trabajado como asesor dramático en Teatro El Público y Origami Teatro. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Sin duda un talento de admirar. Razones de sobra para tenerlo como nuestro invitado de hoy. Allí va
Pregunta obligada: ¿Qué urde Talco, su nueva puesta en escena recientemente estrenada en Miami?
La puesta es de Alberto Sarraín, mía es sólo la obra. Trata de cuatro personajes que coinciden en el Día de San Valentín, bajo circunstancias muy particulares, cuando intentan ganar dinero y placer. Alguien necesita comprar unas cápsulas de talco y en ese empeño provocará el desenfreno y la tragedia colectiva. La acción transcurre en el cine El Mégano de La Habana, en la actualidad. Y es, como toda mi dramaturgia, una historia de ficción tensada a partir de mi propia experiencia, pero no un testimonio ni un calco de la realidad.
Después estrenar exitosamente su obra de teatro Chamaco en el Sur de la Florida, Abel González Melo hace lo propio con Talco, una pieza llena de optimismo y de ganas de vivir que se exhibe en el Teatro Abanico de Coconut Grove y que cuenta con igual aceptación y acogida de parte del público hispano de Miami. Dramaturgo, crítico, poeta, narrador y Licenciado en Teatrología, González Melo es en la actualidad uno de los jóvenes autores cubanos más sobresalientes y destacados de la escena teatral internacional. El joven dramaturgo cuenta con una vasta producción literaria la cual incluye Vendré mañana a despedirte estrenada como parte del International Play Festival de la Universidad del Norte de Ohio en el 2004 y en el 2005 Nevada participó en la Residencia Internacional del Royal Court Theatre en Londres, Reino Unido. Su obra dramática incluye además El hábito y la virtud y Adentro. Ha trabajado como asesor dramático en Teatro El Público y Origami Teatro. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Sin duda un talento de admirar. Razones de sobra para tenerlo como nuestro invitado de hoy. Allí va
Pregunta obligada: ¿Qué urde Talco, su nueva puesta en escena recientemente estrenada en Miami?
La puesta es de Alberto Sarraín, mía es sólo la obra. Trata de cuatro personajes que coinciden en el Día de San Valentín, bajo circunstancias muy particulares, cuando intentan ganar dinero y placer. Alguien necesita comprar unas cápsulas de talco y en ese empeño provocará el desenfreno y la tragedia colectiva. La acción transcurre en el cine El Mégano de La Habana, en la actualidad. Y es, como toda mi dramaturgia, una historia de ficción tensada a partir de mi propia experiencia, pero no un testimonio ni un calco de la realidad.
En cuanto a la temática, ¿Qué es lo novedoso en Talco?
Es muy arriesgado hablar de novedad en el mundo contemporáneo, donde parece que todo está inventado. Quizás Talco muestra en el teatro el mundo marginal de la noche habanera, que en Cuba, desde los años noventa del siglo pasado, sólo la narrativa había desnudado tan crudamente.
Temas como la corrupción, el hampa, la falsa moral, son las constantes en la dramaturgia de Abel González Melo. ¿Por qué?
Porque dan mucho juego teatral. Las mentiras son más ricas que las verdades para la creación dramática.
¿Qué ofrece Talco al espectador que lo conmine a ir a ver la obra?
Es una historia viva, con seres que parecen de carne y hueso (y que gracias a los actores efectivamente lo son). Sufren y gozan mientras intentan ser felices. Son elementos que pueden crear empatía con el público. Además es una obra llena de optimismo y de ganas de vivir.
¿Qué tan importante es para Abel González Melo abordar el tema sexual (homosexualidad, travestismo, entre otros) de manera cruda y descarnada?
Soy un animal sexual, como lo somos todos los seres humanos. Hay algo erótico-salvaje en nuestra conducta que produce grandes pasiones, y estas a su vez edifican la maravilla y el horror. El sexo es la matriz de muchas cosas bellas y de mucho espanto. Por unos segundos de orgasmo la gente llega a asesinar. El sexo, por otra parte, es algo natural y diverso: hay que mostrarlo en toda su dimensión y quitarle trascendencia, hay que hacer de él un elemento cotidiano, y mi teatro persigue, entre otros, ese fin.
A propósito de Talco. ¿Vivimos en una sociedad mojigata en cuanto a temas sexuales?
Podríamos tener más sexo, cada vez de manera más desesperada y alucinante. Eso nos arreglaría bastante la vida.
¿Qué expectativas tiene con respecto a su nuevo estreno en Miami?
Óptimas. Con Chamaco en el pasado septiembre fue muy bien. El público de Miami es muy cercano, tengo muchos amigos que me quieren y valoran mi trabajo y siento que puedo “hablar en cubano” con la audiencia. Además, Sarraín es un director fuera de serie, sabe los espacios por los que conducir una obra contemporánea, y lo hace en un tono conmovedor y contundente. Espero eso: que la gente vaya al teatro y sienta que la obra les pega, que los deja satisfechos tras una experiencia difícil, estremecedora e incómoda.
Es muy arriesgado hablar de novedad en el mundo contemporáneo, donde parece que todo está inventado. Quizás Talco muestra en el teatro el mundo marginal de la noche habanera, que en Cuba, desde los años noventa del siglo pasado, sólo la narrativa había desnudado tan crudamente.

Porque dan mucho juego teatral. Las mentiras son más ricas que las verdades para la creación dramática.
¿Qué ofrece Talco al espectador que lo conmine a ir a ver la obra?
Es una historia viva, con seres que parecen de carne y hueso (y que gracias a los actores efectivamente lo son). Sufren y gozan mientras intentan ser felices. Son elementos que pueden crear empatía con el público. Además es una obra llena de optimismo y de ganas de vivir.
¿Qué tan importante es para Abel González Melo abordar el tema sexual (homosexualidad, travestismo, entre otros) de manera cruda y descarnada?
Soy un animal sexual, como lo somos todos los seres humanos. Hay algo erótico-salvaje en nuestra conducta que produce grandes pasiones, y estas a su vez edifican la maravilla y el horror. El sexo es la matriz de muchas cosas bellas y de mucho espanto. Por unos segundos de orgasmo la gente llega a asesinar. El sexo, por otra parte, es algo natural y diverso: hay que mostrarlo en toda su dimensión y quitarle trascendencia, hay que hacer de él un elemento cotidiano, y mi teatro persigue, entre otros, ese fin.

Podríamos tener más sexo, cada vez de manera más desesperada y alucinante. Eso nos arreglaría bastante la vida.
¿Qué nos puede decir del tema de la muerte como elemento inherente en su dramaturgia?
He pasado verdaderos sustos en mi intento por llegar al fondo en mis investigaciones sociales. He tenido la muerte muy cerca. Cuando mi padre murió en 2004 en un accidente sentí un dolor que jamás he repetido, de él nació Chamaco. La muerte es un mito y una realidad cargados de congoja. En una estructuración dramática que toma como base la realidad, es también la muerte el límite máximo al que se enfrentan los personajes. Si, además, escribes tragedias, no tienes escapatoria.
He pasado verdaderos sustos en mi intento por llegar al fondo en mis investigaciones sociales. He tenido la muerte muy cerca. Cuando mi padre murió en 2004 en un accidente sentí un dolor que jamás he repetido, de él nació Chamaco. La muerte es un mito y una realidad cargados de congoja. En una estructuración dramática que toma como base la realidad, es también la muerte el límite máximo al que se enfrentan los personajes. Si, además, escribes tragedias, no tienes escapatoria.
¿Talco cierra la trilogía integrada por Chamaco y Nevada?
Sí, ocurre en febrero, como las otras ocurrieron en diciembre y enero, respectivamente. El conjunto se llama Fugas de invierno. Trilogía de La Habana clásica, y forma parte de una “dodecafonía urbana” integrada por nueve obras más.
Sí, ocurre en febrero, como las otras ocurrieron en diciembre y enero, respectivamente. El conjunto se llama Fugas de invierno. Trilogía de La Habana clásica, y forma parte de una “dodecafonía urbana” integrada por nueve obras más.

Óptimas. Con Chamaco en el pasado septiembre fue muy bien. El público de Miami es muy cercano, tengo muchos amigos que me quieren y valoran mi trabajo y siento que puedo “hablar en cubano” con la audiencia. Además, Sarraín es un director fuera de serie, sabe los espacios por los que conducir una obra contemporánea, y lo hace en un tono conmovedor y contundente. Espero eso: que la gente vaya al teatro y sienta que la obra les pega, que los deja satisfechos tras una experiencia difícil, estremecedora e incómoda.
¿Qué satisfacciones le han dado Chamaco, Nevada y Talco?
Muchas. La primera y principal es haberlas escrito, que hayan tenido éxito tras su premiación, publicación y/o estreno, y que mi madre haya podido ver ese éxito: todo se lo debo a ella, le dedico mi trilogía como le dedico mi vida entera. Además de eso, profesionalmente han funcionado, mucha gente las ha hecho suyas en el teatro, la radio y el cine. Es delicioso ver cómo otros dicen y viven lo que escribiste.
Si bien es cierto que estamos ante una trilogía ¿Cuál de las tres piezas es su favorita?
Chamaco es mi novio bonito y perfecto, ese que uno saca a pasear y todo el mundo celebra. Talco es el riesgo del bajo mundo con la estructura y con el lenguaje, el extremo casi escatológico. Pero quizás mi preferida sea Nevada, por ser la que más me costó construir, por ser la niña fea y lastimada. Espero que en algún momento, quizás cercano, el público teatral de Miami también pueda conocer esa historia.
Muchas. La primera y principal es haberlas escrito, que hayan tenido éxito tras su premiación, publicación y/o estreno, y que mi madre haya podido ver ese éxito: todo se lo debo a ella, le dedico mi trilogía como le dedico mi vida entera. Además de eso, profesionalmente han funcionado, mucha gente las ha hecho suyas en el teatro, la radio y el cine. Es delicioso ver cómo otros dicen y viven lo que escribiste.

Chamaco es mi novio bonito y perfecto, ese que uno saca a pasear y todo el mundo celebra. Talco es el riesgo del bajo mundo con la estructura y con el lenguaje, el extremo casi escatológico. Pero quizás mi preferida sea Nevada, por ser la que más me costó construir, por ser la niña fea y lastimada. Espero que en algún momento, quizás cercano, el público teatral de Miami también pueda conocer esa historia.
El dueto González Melo/Sarraín, ¿va por buen camino en cuanto a refrescar la escena teatral de Miami?
Refrescar es algo que les toca a los aires acondicionados y a las neveras. Sólo creo que Alberto y yo hemos hecho buena química teatral.
Una pregunta cliché ¿Se hace buen teatro en Miami?
Lo conozco muy poco. Sería injusto juzgarlo.
Refrescar es algo que les toca a los aires acondicionados y a las neveras. Sólo creo que Alberto y yo hemos hecho buena química teatral.
Una pregunta cliché ¿Se hace buen teatro en Miami?
Lo conozco muy poco. Sería injusto juzgarlo.
En el mercado teatral de Miami trabaja nuevamente de la mano de Alberto Sarraín en la dirección del elenco. ¿Podríamos decir que estamos ante un dueto que se compenetra?
Pienso que soy muy afortunado de que Sarraín dirija mis obras. Es un director de autor, y eso da placer a quien escribe. Lo dije mejor en el programa de mano de la obra, de modo que así te lo transcribo: “Alberto Sarraín y yo hemos trabajado juntos en varias ocasiones, pero ahora asumimos por primera vez la responsabilidad de una premiere mundial. Tras la experiencia de Chamaco, estrenada en el Teatro Trail de Coral Gables en el otoño de 2009 bajo su tutela, no dudé en renovar la colaboración. Es un director de avasalladora profundidad, un analista serio de situaciones y comportamientos, alguien que entiende la vida también desde los costados menos complacientes y no duda en arriesgarse con el dolor, la suciedad y la muerte”.
¿Qué nos puede decir del elenco?
De primera. Gracias al apoyo económico y moral del Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami y del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, en las personas de la Dra. Lillian Manzor, la Dra. Uva de Aragón y el propio Sarraín, y gracias también a la ayuda del elenco, de los actores Juan David Ferrer y Alexa Kuve, y de la psicóloga Dra. Carmen Díaz, todos grandes amigos, tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos durante una semana en marzo de este año para colaborar con el equipo durante el período de ensayos. Mi opinión es que son excelentes actores. Juan David Ferrer estuvo inmejorable como el juez de Chamaco y aquí se transforma en Máshenka. A Ariel Texidó lo recordaba de sus actuaciones en Cuba, pero en verdad el papel de Javi El Ruso le viene como anillo al dedo y lo ha bordado. Norberto Correa tiene mucha fuerza y es muy entregado, de ahí que su Álvaro El Cherna alcance ese aliento enigmático. A Oneysis Valido no pude verla ensayar, se integró al elenco hace poco tiempo, aunque todos los comentarios que recibo de su interpretación de Zuleidy La Guanty son soberbios.
Pienso que soy muy afortunado de que Sarraín dirija mis obras. Es un director de autor, y eso da placer a quien escribe. Lo dije mejor en el programa de mano de la obra, de modo que así te lo transcribo: “Alberto Sarraín y yo hemos trabajado juntos en varias ocasiones, pero ahora asumimos por primera vez la responsabilidad de una premiere mundial. Tras la experiencia de Chamaco, estrenada en el Teatro Trail de Coral Gables en el otoño de 2009 bajo su tutela, no dudé en renovar la colaboración. Es un director de avasalladora profundidad, un analista serio de situaciones y comportamientos, alguien que entiende la vida también desde los costados menos complacientes y no duda en arriesgarse con el dolor, la suciedad y la muerte”.

De primera. Gracias al apoyo económico y moral del Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami y del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, en las personas de la Dra. Lillian Manzor, la Dra. Uva de Aragón y el propio Sarraín, y gracias también a la ayuda del elenco, de los actores Juan David Ferrer y Alexa Kuve, y de la psicóloga Dra. Carmen Díaz, todos grandes amigos, tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos durante una semana en marzo de este año para colaborar con el equipo durante el período de ensayos. Mi opinión es que son excelentes actores. Juan David Ferrer estuvo inmejorable como el juez de Chamaco y aquí se transforma en Máshenka. A Ariel Texidó lo recordaba de sus actuaciones en Cuba, pero en verdad el papel de Javi El Ruso le viene como anillo al dedo y lo ha bordado. Norberto Correa tiene mucha fuerza y es muy entregado, de ahí que su Álvaro El Cherna alcance ese aliento enigmático. A Oneysis Valido no pude verla ensayar, se integró al elenco hace poco tiempo, aunque todos los comentarios que recibo de su interpretación de Zuleidy La Guanty son soberbios.
Como ha dicho usted mismo, en Talco se apela nuevamente al talento de Juan David Ferrer en una faceta totalmente opuesta a su papel en Chamaco. ¿Qué nos puede decir al respecto?
Quiero mucho a Juan David. Es un gran actor y merece grandes personajes. Sarraín ha dicho que él es el director que más lo ha dirigido. Pues bien: yo aspiro a ser el autor del que más personajes Juan David interprete. Tiene mucha garra, tiene demonio, pero por otra parte posee un hálito de refinamiento y elegancia que le permite arribar al punto justo sin pasarse. Es verdad que Alejandro Depás y Máshenka La Dura son roles totalmente opuestos, y él los ha hecho ambos demencialmente, con un estruendo por dentro, con una magia que se reserva sólo a los actores de culto.
`Talco' en el Teatro Abanico, 3138 Commodore Plaza. Funciones: viernes y sábados 8:30 p.m. y domingos a las 6 p.m. Reservaciones: (305) 448-1105 y talcoenabanico@gmail.com. No apta para menores de 18 años.
Quiero mucho a Juan David. Es un gran actor y merece grandes personajes. Sarraín ha dicho que él es el director que más lo ha dirigido. Pues bien: yo aspiro a ser el autor del que más personajes Juan David interprete. Tiene mucha garra, tiene demonio, pero por otra parte posee un hálito de refinamiento y elegancia que le permite arribar al punto justo sin pasarse. Es verdad que Alejandro Depás y Máshenka La Dura son roles totalmente opuestos, y él los ha hecho ambos demencialmente, con un estruendo por dentro, con una magia que se reserva sólo a los actores de culto.
`Talco' en el Teatro Abanico, 3138 Commodore Plaza. Funciones: viernes y sábados 8:30 p.m. y domingos a las 6 p.m. Reservaciones: (305) 448-1105 y talcoenabanico@gmail.com. No apta para menores de 18 años.
Comentarios
Publicar un comentario