“Soy un apasionado del teatro”

Lo hemos visto compartir el escenario con el excelente actor Juan David Ferrer, en el rol de Miguel Depas en una de las obras de teatro más interesantes del agónico 2009: Chamaco. Llegado el momento de actuar es seguro, fresco y natural. Sin duda estamos ante un joven actor cuyo talento se siente y respira en cada uno de sus actos. Su pasión por la actuación la cultiva desde los nueve años en su natal Cuba cuando formó parte de la compañía infantil Los Juglaritos. En la isla, se graduó en la Escuela Nacional de Arte y formó parte de los grupos Teatro de La Luna y El Público. Interpretó obras de Lorca, Chéjov por citar a dos de los más importantes. En estos momentos comparte el escenario con el actor y director Miguel Ponce en la puesta en escena Asalto. Apreciados lectores es un honor para Miami en Escena charlar con el joven actor Lian Cenzano sin duda un talento hispano, orgullo cubano. Allí va.
Fotos: George Riveron

Pregunta obligada ¿Cómo surge tu pasión por el teatro?
Mi pasión por el teatro surgió por accidente. Tenía 9 años cuando unos amigos de la escuela en Cuba, mi país de origen, me invitaron a participar en la compañía infantil Los Juglaritos. Con éste elenco hice mi debut como actor infantil en la obra “El Gato con botas”. Esta experiencia fue en el año 1994.
¡Si! Desde niño. Después de mi experiencia con “El gato con botas”, nunca más me pude separar de los escenarios. Sentía una satisfacción tan grande cada vez que tenía que ir a un ensayo, a una función; aquella cosquillita como decimos, me empezó a dominar hasta el día de hoy.
Tengo la completa seguridad de que nací para ser actor y me siento dichoso pues descubrí mi pasión desde muy niño y es la carrera que me hace feliz. En otras palabras: soy un apasionado del teatro.

Al llegar a Miami me enfoque primero en mis estudios y decidí ir a estudiar a la Universidad. Aprendí inglés, estudié Artes Dramáticas, en fin. En ése momento quise estar separado algunos años del escenario. Pasó un tiempo hasta que un buen día decidí hacerme un llamado de atención y me dije: ‘Regresa a las tablas’.
Sí y por medio de Abel González Melo llegué a Chamaco, obra que recordaré con gran amor por el resto de mis días.
¡Digamos que si! Ya había trabajado con Sarraín en la lectura de Vestido de verde de Lorca en Cuba en el año 2005. Volver a verlo en Chamaco y estar nuevamente cerca del maestro aquí en Miami fue excepcional. El resto es ya conocido. Chamaco fue un éxito en cuanto al apoyo del público y a la crítica teatral.
¡Pienso que no! Además interpretar a Miguel Depas me hizo reafirmar mi vocación teatral.
¡Por supuesto! Mi experiencia teatral no se reduce a tres obras de teatro, recientemente estrenadas en Miami. ¡No! He trabajado en un sin número de piezas teatrales en Cuba. Tuve la ocasión de representar una variedad de personajes de autores como Pirandello, Héctor Quintero, Chejov, Virgilio Piñera, Lorca, entre otros. Considero que pasé por una gran escuela de arte, la cual me formó como profesional para debutar profesionalmente con las compañías Teatro de la Luna y El Público; la primera de ellas la dirigió Raúl Martín en el año 2005. Soy muy joven aún, esto es sólo el comienzo de lo que será una linda carrera, sobre todo por el gran amor y fe que le tengo a lo que hago.
¡Me siento agradecido! Las palabras de ambos me estimulan y me permiten seguir superándome como actor. El apoyo de cada uno de los directores los cuales me han dirigido me ayuda a no defraudarlos, los respeto mucho profesionalmente. ¡Simplemente gracias!
¿Por qué?
Por la confianza y apoyo que depositaron en mí.
¿Qué lecciones a nivel de actuación te dejó Chamaco?
¡Muchas! ¡Chamaco me hizo recordar mi pasión por el teatro! ¡Chamaco me devolvió la vida y tengo razones para expresarme así! ¡Chamaco me cambió como ser humano! ¡Chamaco me devolvió el amor a mí mismo! ¡Chamaco será uno de mis grandes amores para toda la vida, bueno no Chamaco, sino la obra!
¿Y Asalto?
Trabajar con un actor y director de la talla de Miguel Ponce al cual considero extremadamente talentoso, es una gran dicha de mi experiencia en Asalto. Una experiencia con actores así nos permite superarnos y cuidar de que en escena nunca caigamos por debajo, ni seamos la sombra de los maestros.Miguel Ponce me enseñó mucho. Cada función fue un día diferente en cuanto a interpretación de los personajes. Miguel me dio mucha confianza y sus técnicas me ayudaron para hacer de cada noche una gran función.
En cuanto a dramaturgia, puestas en escena ¿Qué género te agrada más el clásico o el moderno?
Considero que para cualquier actor los clásicos constituyen un gran reto. Laborar en un clásico es de suma importancia en la formación de los actores. Sin embargo, debo admitir que un clásico no le resta importancia a una obra moderna pues en muchos casos lo clásico tiene un hilo conductor con lo moderno. Si bien la moderna dramaturgia es más cercana a la cotidianidad, algunos clásicos son tan contemporáneos que te dejan maravillado. Obras como Bernarda es tan actual ¿No? ¿Cuantas Bernardas, Martirios, no habitan entre nosotros? Del clásico disfruto su trascendencia, su universalización del conflicto; de lo moderno su realidad, mi realidad, nuestra realidad.
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