Apuntes sobre Chamaco y el universo de la actuación
Juan David Ferrer:
“Tengo una coodependencia con la actuación”
Juan David Ferrer:
“Tengo una coodependencia con la actuación”

Nuestro entrevistado de hoy no necesita de mayores presentaciones. Su valioso trabajo en escena lo ha hecho popular en el corazón del público hispano del Sur de Florida y su actuación ha dejado huella en el teatro, el cine y la televisión. Su versatilidad en escena le ha permitido trabajar en un sin número de obras de teatro (Requiem por Yarini, La noche, Delirio habanero, La chunga, Los días felices, Enloqueciendo, Amanecí como con ganas de morirme) y en una serie de telenovelas hispanas (Tierra de pasiones, La revancha y Enamorada, Decisiones y en la actualidad Mas sabe el Diablo). En estos momentos se alista para el estreno de la puesta en escena Chamaco en donde tiene un rol protagónico. Estimados lectores es honor para Miami en Escena presentar a Juan David Ferrer, demás está decir un actor y director cubano de primera que engalana nuestra página. Allí va
Imaginamos que la actuación es una de sus pasiones, una de sus prioridades ¿Nos equivocamos?
No, claro que no te equivocas. Hace 30 anos que lo hago; en la salud y en la enfermedad, en la pobreza o la riqueza… nos amamos y nos respetamos. A veces las cosas van muy bien, a veces mal, a veces peor, pero ahí estamos, si uno se aleja del otro, el abandonado siempre sale a buscar al prófugo, si habláramos en términos psiquiátricos nos ajustaríamos perfectamente a la categoría de coodependencia.

¿Que me seduce de Chamaco? Desde la primera lectura, su audacia, no solo dramatúrgica, que es un complicado informe policial aparentemente inconexo con un magistral empleo de la retrospectiva, sino la que esgrime Abel Gonzáles Melo al fotografiar, como el mas eficaz paparazzo, la descomposición de una sociedad, donde, para sobrevivir, cada uno tiene, para ser, que dejar de ser y convertirse en otro, un otro alienado y alienante, a quien lo hunde aquello que aparentemente lo salva. Es la definición más exacta que me ha tocado interpretar sobre la doble moral de la sociedad contemporánea.
Sabemos que tiene un protagónico ¿Háblenos un poquito de su participación?
El rol protagónico lo comparto con Adrián Mas, el Chamaco, que entra en la vida de la familia Depas, la mía, como un tsunami que barre con todo, un antihéroe que tal vez, es el único personaje que se salva en esta historia, a pesar de todo, de la catástrofe. El trabajo de Adrián es difícil aquí, creo que solo un actor como el seria capaz de conseguir la altura que el personaje exige; el mió, Alejandro Depas, se cruza con el suyo una noche y ocurre algo entre los dos que desencadena una serie de acontecimientos irreversibles en la vida de cada uno… o sea, estamos hablando técnicamente de una tragedia en su definición clásica.

¿Un trabajo perfecto en las tablas? ¿Existe eso? En el escenario, la perfección siempre resulta una tendencia, jamás un hecho consumado. Me someto al personaje, a sus exigencias, escucho a mi contraparte, la veo venir, dependo de ella todo el tiempo, de su tono, de su tino, y reacciono con honestidad a lo que me propone, eso es teatro, estar abierto, listo y desprovisto de preconceptos, pero con la espada siempre en alto; como un samurai. Todo el tiempo dependo de Lian, de Alexa, de Adrian. Sin ellos, yo no seria nada. Eso tiene de hermoso el Teatro: la salvación siempre esta en manos del otro, aquí la única manera de reinar, es servir. ¿No sé cómo explicarlo mejor?
Clásicos y contemporáneos. ¿Cuál de estas épocas le agrada más llegado el momento de trabajar un personaje?
Mira, cualquier actor podría decirte lo mismo: no hay diferencia alguna entre un clásico y un contemporáneo, el personaje está ahí, es una definición literaria que esta exigiendo un cuerpo, una voz, una gestualidad propia y una vibración energética particular, que no se parezca a ninguna otra; cuando lo asumes, estas asumiendo la responsabilidad de convocar toda tu información, tus experiencias, tus vivencias, para que ese prospecto se convierta en un ser vivo, no importa si lo escribió Eurípides, Lorca, Chejov, Jimena Romero o Abel González Melo; ahí esta, y esta reclamando tus huesos, tu sangre, tu voz y tus memorias.
¿Cual es la esencia de un buen actor?
Honestidad, humildad y trabajo, mucho trabajo; el actor es como un soldado, necesita una disciplina de hierro.

¿Directores teatrales que han sido fundamentales en su desarrollo como actor?
Los directores han sido mas importantes en mi carrera que en la de cualquier otro actor; recuerda que no soy un actor académico, soy Licenciado en Educación con una especialización en Ciencias Biológicas, por eso considero vitales en mi formación a aquellos directores que me han ido formando en el camino en estos treinta anos: Rene Fernández, Carlos Díaz, Aleyda Santiago, Raúl Martin, Alberto Sarraín y Helder Costa, mi maestro, el director de La Barraca de Lisboa.
¿Directores teatrales que admira?
He tenido el privilegio de trabajar, gracia a Dios, con casi todos los directores que admiro, pero no me voy a morir, lo se, sin que me dirijan Flora Lawten, Carlos Celdran, Luigi Pascual, Luis de Tavira o ese que anda por ahí y todavía no conozco, pero que un día me va a llamar para hacer una obra suya.
¿Y dramaturgos?
Antón Chejov, Arthur Miller, Federico García Lorca, Virgilio Pinera…Ulises Cala, y oportuno, a riesgo de parecer oportunista, Abel González Melo; desde la primera obra suya que leí, que no es Chamaco, supe que tenia que interpretar algo suyo y estoy seguro de que esta no será la ultima.

¿Se sientes realizado con tu labor de director o consideras que aun falta pan que rebanar?
¡No me considero un director! Soy un actor que dirige, a veces; pero me encanta ser dirigido, seguir la pauta de un director, aunque no este de acuerdo. En Chamaco, por ejemplo, hay una escena en la que me quiebro en llanto y Adrián, que esta a mi lado, al entender porque estoy llorando se siente culpable y llora conmigo. Alberto, al final nos dijo: esta bien que Alejandro llore, y lo que esta haciendo Adrián es hermoso, esta bien hecho, pero si te rompes en llanto, Juan David, Adrián no va a poder contenerse y el no debe llegar a ese extremo porque te obligaría a preguntarte por que esta reaccionando así, y tu no puedes hacerte esa pregunta en este momento… tuvimos que replantearnos todo porque Alberto tenia la razón; quedaba mejor la escena si nos conteníamos ambos. Ese es el trabajo de un director; pero claro, para eso es necesario un director como Alberto y un actor como Adrián, conciente de que la presencia del personaje es siempre más importante que la del actor. No importa si el actor esta brillante, lo que realmente importa es el personaje. Me queda siempre más cómodo el escenario cuando actuó, aunque de cuando en cuando asuma la dirección si es necesario, solo si es necesario.
Mujeres de par en par ¿Te dio satisfacciones en tu faceta de director?
Mujeres de Par en Par fue un hecho mágico. Primero, lograr un elenco así, sin un presupuesto a la altura del talento con que pude contar, fue un misterio. Indira Páez me cedió los derechos con una confianza y generosidad inusuales en el medio. Allí estuvieron Angélica Celaya, Marisol Calero, Laura Ferretti, Martha Pabón, Laura Termini, Marisol Correa, Mirtha Rene, Fernanda Urgelles, Ariel Texido, Adrián Mas, Eduardo Ortiz y Vivian Ruiz, entre otros. El emblemático Frank Quintero alterno con Jorge Hernández al piano y el público respondió de un modo que no tenía precedentes en la ciudad. Fue un proyecto entre amigos con muchas ganas de hacer algo diferente, yo estaba orgulloso de ellos y ellos orgullosos de lo que estábamos haciendo, el público lo sintió y lo agradeció. Creo que además del éxito de público y crítica fue importante haber conseguido que económicamente el proyecto resultara rentable, incluso para colaboradores como Alejandro Rentería, quien tuvo a su cargo la fotografía y toda la imagen mediática del espectáculo. Todavía me da mucha alegría cuando veo, a veces, los videos que algunos han puesto en Youtube.
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