



A propósito de El regalo del tiempo
Jorge Ramos:
“Hay cartas que las lloré día por día”
Jorge Ramos:
“Hay cartas que las lloré día por día”
Texto y fotos:
Rosana López-Cubas
Periodista y escritor de larga trayectoria y prestigio, el mexicano Jorge Ramos acaba de lanzar al mercado su octavo libro cuyo título El regalo del tiempo nos ofrece una serie de 15 cartas dirigidas a sus dos hijos y su padre. En esta nueva entrega Ramos se muestra más vulnerable a su rol de padre, hijo, amigo, hermano. Sin duda estamos ante un escritor que por primera vez deja de lado el estilo periodístico y/o de ensayo para volcarse a un estilo más personal e íntimo. Precisamente para hablarnos al respecto Miami en Escena le robo algunos minutos de su tiempo. Allí va.
- Estamos ante un nuevo libro de Jorge Ramos. ¿Cuéntenos un poco de su nueva experiencia literaria?
Este último libro se llama El regalo del tiempo y es de corte más personal ya que los otros siete que escribí giran en torno a cosas que ocurren fuera de mí. Entrevistas, viajes, eventos históricos, hechos noticiosos, migración o poder de los latinos.
- ¿De qué se trata?
Se trata de quince cartas que les escribo a mis hijos sobre lo que siento por ellos y sobre mi papel de padre, hermano, hijo, de pareja, de extranjero y periodista.
- ¿Qué lo motivó a escribir un texto más íntimo, más personal?
No quiero ser fatalista pero hay dos cosas que se juntaron en la elaboración de este nuevo libro. La primera de ellas es que estoy a punto de cumplir los cincuenta años, en otras palabras, más de la mitad de mi vida y la segunda, es que estuve muy cerca de sufrir un terrible accidente camino al dentista. ¡Nunca me lo hubiera imaginado! Un camión se vino de frente contra mí, en sentido contrario y si hubiéramos chocado nadie hubiera sobrevivido. Estas dos experiencias me invitaron a la reflexión y por consiguiente tuve la necesidad de dejarles a mis hijos el testimonio escrito en el cual les hago saber que son lo más importante en mi vida.
-Hay una especie de complejo de conservación ¿no? habla de su edad y sobre la posibilidad de estar a punto de perder la vida a consecuencia de un accidente que gracias a Dios no ocurrió.
Más allá del fatalismo las cartas están llenas de energía, de optimismo de ganas de vivir.
- En El regalo del tiempo Jorge Ramos se confiesa…
Estas cartas salen desde dentro. Como periodista estoy entrenado a ser objetivo, a no dar opinión, a controlar mis emociones, a no llorar, a no reír a estar totalmente seguro de todo lo que digo, pero en este caso, me doy permiso personal para hablarles a mis hijos para que me conozcan un poco más.
- ¿Qué opinan sus hijos al respecto?
La reacción de mi hija que tiene 20 años es de sorpresa. Hace unos días me llamó y me dijo lo sorprendida que esta de su papá y de ciertas cosas que no sabia. Le daba mucha risa por ejemplo, el que haya perdido la sensibilidad del olfato, porque me operaron mas de tres veces de la nariz y no percibo los olores, eso le parecía divertido así como que a su papá le frustra no saber bailar
-¿Qué le escribe a su hija?
Le cuento muchas anécdotas de cuando ella era niña y lo difícil que era tenerla lejos porque ella vivía con su madre en Madrid, en fin, creo que mi hija me conoce más que antes en aspectos que no se imaginaba.
- ¿En cuanto a su hijo?
Mi hijo Nicolás que tiene 9 años esta como muy orgulloso de saber que ese libro es para el. Cuando vio el libro me dijo “Papá me pusiste en la portada”.
-¿Fue difícil madurar la idea de publicar este testimonio de corte personal?
Dude mucho antes de hacer publicas esas cartas, finalmente lo decidí porque creo que era un regalo para mis hijos y así lo entienden ellos.
- En algún pasaje del libro ¿Usted se quebró emocionalmente?
Sinceramente si. Hay cartas que las leí y las disfruté mucho porque fue como recuperar el tiempo perdido, recuerdo momentos deliciosos con mi hijo cuando era pequeño, pero hay cartas que las lloré, como por ejemplo, la que escribo a mi padre cuando cuento que lo peor que le puede ocurrir a un inmigrante en los Estados Unidos que es no poderse despedir de su padre o de su madre cuando ellos mueren lejos en su país natal.
-¿Sufrió mucho?
Esa carta me costo mucho. La lloré día por día y fue una forma de despedirme de él pero al mismo tiempo fue difícil porque creo que lo peor que nos puede ocurrir como inmigrantes es que se muera un familiar muy cercano y no puedas llegar a despedirte, entonces esa carta fue de despedida con mi padre a quince años después de su muerte.
- Estamos ante un nuevo libro de Jorge Ramos. ¿Cuéntenos un poco de su nueva experiencia literaria?
Este último libro se llama El regalo del tiempo y es de corte más personal ya que los otros siete que escribí giran en torno a cosas que ocurren fuera de mí. Entrevistas, viajes, eventos históricos, hechos noticiosos, migración o poder de los latinos.
- ¿De qué se trata?
Se trata de quince cartas que les escribo a mis hijos sobre lo que siento por ellos y sobre mi papel de padre, hermano, hijo, de pareja, de extranjero y periodista.
- ¿Qué lo motivó a escribir un texto más íntimo, más personal?
No quiero ser fatalista pero hay dos cosas que se juntaron en la elaboración de este nuevo libro. La primera de ellas es que estoy a punto de cumplir los cincuenta años, en otras palabras, más de la mitad de mi vida y la segunda, es que estuve muy cerca de sufrir un terrible accidente camino al dentista. ¡Nunca me lo hubiera imaginado! Un camión se vino de frente contra mí, en sentido contrario y si hubiéramos chocado nadie hubiera sobrevivido. Estas dos experiencias me invitaron a la reflexión y por consiguiente tuve la necesidad de dejarles a mis hijos el testimonio escrito en el cual les hago saber que son lo más importante en mi vida.
-Hay una especie de complejo de conservación ¿no? habla de su edad y sobre la posibilidad de estar a punto de perder la vida a consecuencia de un accidente que gracias a Dios no ocurrió.
Más allá del fatalismo las cartas están llenas de energía, de optimismo de ganas de vivir.
- En El regalo del tiempo Jorge Ramos se confiesa…
Estas cartas salen desde dentro. Como periodista estoy entrenado a ser objetivo, a no dar opinión, a controlar mis emociones, a no llorar, a no reír a estar totalmente seguro de todo lo que digo, pero en este caso, me doy permiso personal para hablarles a mis hijos para que me conozcan un poco más.
- ¿Qué opinan sus hijos al respecto?
La reacción de mi hija que tiene 20 años es de sorpresa. Hace unos días me llamó y me dijo lo sorprendida que esta de su papá y de ciertas cosas que no sabia. Le daba mucha risa por ejemplo, el que haya perdido la sensibilidad del olfato, porque me operaron mas de tres veces de la nariz y no percibo los olores, eso le parecía divertido así como que a su papá le frustra no saber bailar
-¿Qué le escribe a su hija?
Le cuento muchas anécdotas de cuando ella era niña y lo difícil que era tenerla lejos porque ella vivía con su madre en Madrid, en fin, creo que mi hija me conoce más que antes en aspectos que no se imaginaba.
- ¿En cuanto a su hijo?
Mi hijo Nicolás que tiene 9 años esta como muy orgulloso de saber que ese libro es para el. Cuando vio el libro me dijo “Papá me pusiste en la portada”.
-¿Fue difícil madurar la idea de publicar este testimonio de corte personal?
Dude mucho antes de hacer publicas esas cartas, finalmente lo decidí porque creo que era un regalo para mis hijos y así lo entienden ellos.
- En algún pasaje del libro ¿Usted se quebró emocionalmente?
Sinceramente si. Hay cartas que las leí y las disfruté mucho porque fue como recuperar el tiempo perdido, recuerdo momentos deliciosos con mi hijo cuando era pequeño, pero hay cartas que las lloré, como por ejemplo, la que escribo a mi padre cuando cuento que lo peor que le puede ocurrir a un inmigrante en los Estados Unidos que es no poderse despedir de su padre o de su madre cuando ellos mueren lejos en su país natal.
-¿Sufrió mucho?
Esa carta me costo mucho. La lloré día por día y fue una forma de despedirme de él pero al mismo tiempo fue difícil porque creo que lo peor que nos puede ocurrir como inmigrantes es que se muera un familiar muy cercano y no puedas llegar a despedirte, entonces esa carta fue de despedida con mi padre a quince años después de su muerte.
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