
Marisa Tellería
Arte integrador
La premiada escultora nicaragüense Marisa Tellería trabaja en una pieza comisionada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para la colección permanente de su embajada en Nicaragua. La premiada artista realiza una escultura que formará parte de su colección permanente, sumándose a otras también realizadas por ella.
“La obra está concebida especialmente para el espacio físico de su galería. Es un díptico que hace alusión a almohadas adyacentes, colgados de una pared, que invitan al espectador a la contemplación, desprendiéndose de conceptos predeterminados haciéndolo a un nivel más visceral que intelectual”, describe Tellería. Además de comisionarle esta pieza, la embajada adquirió otras 16 obras de la colección de la artista. Comunicarse a través de los sentidos. Ése es el propósito que la escultora persigue con sus obras. “Uno de los hilos recurrentes es mi investigación sobre la percepción personal y el funcionamiento de la memoria ante el pasar del tiempo”, explica la artista, al hablar del proceso involuntario que ocurre en el observador ante una obra artística, usando sus propias referencias. Marisa Tellería es nicaragüense, nativa de Managua, donde actualmente tiene un estudio que alterna con el de su residencia en Nueva York, ciudad en la que vive la mitad del año. Su estilo se relaciona con el minimalismo por la abstracción y simplicidad que se destacan en sus instalaciones que denotan la calidez y el compromiso de su mirada personal.
Arte integrador
La premiada escultora nicaragüense Marisa Tellería trabaja en una pieza comisionada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para la colección permanente de su embajada en Nicaragua. La premiada artista realiza una escultura que formará parte de su colección permanente, sumándose a otras también realizadas por ella.
“La obra está concebida especialmente para el espacio físico de su galería. Es un díptico que hace alusión a almohadas adyacentes, colgados de una pared, que invitan al espectador a la contemplación, desprendiéndose de conceptos predeterminados haciéndolo a un nivel más visceral que intelectual”, describe Tellería. Además de comisionarle esta pieza, la embajada adquirió otras 16 obras de la colección de la artista. Comunicarse a través de los sentidos. Ése es el propósito que la escultora persigue con sus obras. “Uno de los hilos recurrentes es mi investigación sobre la percepción personal y el funcionamiento de la memoria ante el pasar del tiempo”, explica la artista, al hablar del proceso involuntario que ocurre en el observador ante una obra artística, usando sus propias referencias. Marisa Tellería es nicaragüense, nativa de Managua, donde actualmente tiene un estudio que alterna con el de su residencia en Nueva York, ciudad en la que vive la mitad del año. Su estilo se relaciona con el minimalismo por la abstracción y simplicidad que se destacan en sus instalaciones que denotan la calidez y el compromiso de su mirada personal.
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