
Una ceremonia sin igual

Soy una amante empedernida del séptimo arte. Desde que tengo uso de razón iba con mis padres al cine en Perú, mi país de origen. Películas mexicanas, hindúes, cubanas, peruanas y obviamente americanas formaban parte del conglomerado de filmes que he tenido la ocasión de ver. Así como he gozado desde que tenía cinco años al sentarme frente al ecran y ver los mejor del cine, he gozado también todas y cada una de las ceremonias de la entrega de los Oscar que en Perú se trasmitía y se trasmite todos los años en directo. Hasta el momento me acuerdo de la inconfundible imagen de Pepe Ludmir, periodista y maestro encargado de la transmisión de los Oscar que ahora ya no está con nosotros. Desde hace siete años resido en la Unión Americana y todo este tiempo he visto religiosamente aludida ceremonia. Gozo, me regocijo y hasta lloro de emoción cuando mis directores, músicos, actores y/o actrices favoritos ganan una de estas preciadas estatuillas doradas. Y si se trata del talento hispano salto en un pie. No se imaginan como me pongo. Grito, voy de un lado a otro, en fin. Las líneas expresadas arriba no es más que un pretexto para rendirle un homenaje a la ceremonia de los Oscar, una ceremonia sin igual, un evento cuyo derroche de efectos especiales la hacen divina, maravillosa, una gala cuyos invitados nos llenan de satisfacción, un show cuyos performances musicales nos tocan el alma y por consiguiente el corazón. Y ni que decir con las exhibiciones de los breves flashbacks y/o retrospectivas de los momentos memorables en la historia del cine. Igualmente con los sentidos homenajes a quienes partieron. Bueno ahora me toca escribir un poquito de los ganadores. Allí va. Ha propósito de la ganadora del Oscar a la Mejor Actriz, Helen Mirren les puedo decir que tuve la ocasión de ver La Reina y me agrado particularmente la actuación de la afamada actriz inglesa. Se comprometió con el personaje y como resultado una excelente emulación a quien en vida es la actual reina de la corona británica. De otro lado, el ganador a mejor actor Forest Whitaker por El último rey de escocia nos pareció una elección totalmente justa. Percibimos el mismo sentir con respecto a Martín Scorsese, lejos el ganador de la noche en cuanto a mejor dirección y mejor película: Infiltrados, una cinta que sin duda está a la altura de la estatuilla dorada. La vimos y gozamos con las actuaciones del maestro Jack Nicholson, secundado por los nuevos talentos Mark Wahlberg, Alec Baldwin, Martin Sheen, Leonardo DiCaprio, Matt Damon y paro de contar ya que me voy a dormir. Buenas Noches.
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